Preguntas frecuentes

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En nuestro día a día, el área de trabajo influye directamente en la manera de actuar ante distintas situaciones. De este modo, hay que analizar los posibles problemas ergonómicos al trabajar con un portátil. Esto se debe principalmente a un constante cambio en nuestra rutina y a la vez a la hora de realizar actividades formativas o bien relacionadas con la profesión que realizamos.

No, no todos los portátiles son aptos para trabajar, pero en muchos casos también influye directamente el uso que le demos y a la vez nuestra zona de trabajo. En ocasiones, no está bien optimizada y supone un punto de inflexión en el momento de realizar nuestra función. Esto se debe a que es posible que no lo tengamos correctamente configurado ni tenga las propiedades oportunas para ello.

Estudia el lugar de trabajo

Es posible que no lo sepas, pero existe un grave problema de configuración en nuestro día a día con las zonas dedicadas al puesto de trabajo. De este modo, es importante analizar los posibles puntos fuertes y débiles de nuestra zona de desarrollo laboral. Esto se debe principalmente a que en ocasiones no está correctamente configurada ni cuenta con las mejores optimizaciones del espacio.

Por una parte, nos encontramos con una mesa de trabajo que no cuenta con las optimizaciones necesarias del espacio. Esto se debe a que no tiene la altura necesaria ni el espacio suficiente para lograrlo. En líneas generales, se debe comprender la posible situación en la que se encuentra el lugar de trabajo y a la vez, evitar todas las posibles barreras arquitectónicas del lugar en cuestión. Crear un espacio de trabajo ergonómico será fundamental para el rendimiento y la satisfacción laboral durante la jornada.

En cambio, existe otro tipo de situación donde el entorno supone una exposición determinada de factores externos. En ese sentido, el hecho de tener grandes ventanales genera que en cierto aspecto se puedan producir situaciones donde el reflejo de los mismos ante la pantalla del ordenador impida e imposibilite el correcto funcionamiento de las personas que estén directamente relacionadas con el mismo.

Este hecho, podría hacer que junto a una mala colocación de las sillas de oficina y otro tipo de elemento que esté directamente relacionado baje significativamente su rendimiento. Eso sí, gran parte de los problemas que nos encontramos en nuestro día a día en la rutina de un trabajo directamente relacionado con funciones de ofimática harán que no podamos rendir ni producir al mismo nivel.

Errores de postura frente a un portátil

Normalmente, en el momento de trabajar con un ordenador que no es fijo, se pueden originar serios problemas ergonómicos. Principalmente, nos encontramos con una improvisación en el puesto de trabajo y esto se debe a que gracias al material de trabajo, que no está destinado a trabajar en distintas condiciones ambientales, hace que estemos en situaciones de desigualdad.

Esto supone que exista una falta notoria de adaptabilidad y es que el sitio de trabajo hace que la persona no pueda estar en una posición favorable. La pantalla es posible que no sea regulable, ni en altura ni en profundidad. Esto se debe en general a que el teclado es más reducido y las teclas están más juntas, por lo que no se puede alinear el antebrazo con la mano.

A continuación os detallamos los principales errores dependiendo del lugar de trabajo:

Portátil en oficina

Cabe destacar que nos encontramos con una falta directa de apoyo de la espalda, que supone, a la vez, una flexión excesiva de la cabeza hacia adelante. Esto se debe a que nos encontramos con una pantalla que no cuenta con la altura adecuada. Por otro lado, puede suponer al mismo tiempo una flexión excesiva del brazo, situándose en unos valores inferiores a los 90º.

Por otro lado, también cuenta con una falta significativa de espacio entre el antebrazo y la muñeca. Al tenerlo todo compacto, no suele tener un portátil ni ratón independientes, por lo que al mismo tiempo puede generar problemas en la nuca, cervicales, visión, muñeca, antebrazo y zona lumbar.

Adaptar la mesa a un portátil será fundamental en el caso de que no podamos contar con otro tipo de ordenador para desarrollar nuestras tareas, ya que esto hará que nuestra postura sea lo más ergonómica posible.

Portátil fuera de la oficina

El hecho de trabajar gracias a un portátil, nos permite la diversidad del espacio laboral. Ante esta situación, es posible que al trabajar en casa o bien en un espacio público como es el transporte, puede originar que nos encontremos con casos donde exista una gran flexibilidad de la cabeza y una notoria falta de apoyo de la espalda, generando una tensión excesiva de la zona dorsal y lumbar.

A todo ello, en ocasiones nos podemos encontrar con una elevada transmisión de calor por parte del portátil y a la vez originar una falta de espacio importante. Por otro lado, todo ello genera que exista una distancia con la pantalla inadecuada y que a la vez al estar en constante movimiento no tenga las mejores cualidades para evitar los reflejos de la pantalla.

Recomendaciones para evitar lesiones

Una buena alternativa se caracteriza por una correcta higiene postural en el trabajo, que nos ayudará a solucionar los problemas ergonómicos al trabajar con un portátil. De este modo, tenemos que cuidar las posturas en el momento de trabajar con un portátil, ya sea por ocio o a nivel profesional. Por ello, se debe determinar las horas laborales y a la vez, estimar qué se realizará en cada momento.

Una de las mejores soluciones cuando estamos dedicando nuestra función empresarial y laboral en un punto fijo es contar con una plataforma de elevación de ordenadores. Esto supone un elemento diferenciador que permitirá que la pantalla esté en una situación de igualdad frente a la cabeza y a la vez, no generar un grave problema de salud.

A continuación os detallamos los aspectos más importantes dependiendo el área de trabajo:

Trabajo fijo

Primero de todo tienes que reclinar ligeramente la espalda y mantenerla apoyada, logrando que la posición lumbar sea la correcta. Todo ello, permitirá tener la cabeza en una posición correcta y recta, sin inclinarse excesivamente hacia adelante ni hacia atrás, aunque para ello, la altura de la pantalla tiene que estar fija ante los ojos. 

El antebrazo debe estar en todo momento apoyado y el ángulo de flexión debe ser superior a 90º, permitiendo que el antebrazo, la mano y la muñeca estén correctamente alineados. En caso de que sea posible, se tiene que trabajar con un teclado y ratón independientes, permitiendo que las extremidades superiores estén relajadas. 

Como se ha comentado, el empleo de un soporte o elevador de portátiles es una gran solución. En caso de que contemos con un ordenador de una pantalla inferior a unas 15 pulgadas, se recomienda que se emplee una pantalla externa que permitirá que se tenga una fatiga visual más reducida.

Trabajo fuera de la oficina

Cuando trabajamos fuera del puesto tradicional en la oficina, y a la vez, originar un puesto externo, se recomienda tener la cabeza en una posición neutra. Por otro lado, esto es posible gracias a la inclinación de la pantalla del ordenador, haciendo que la vista se vaya relajando según se vaya empleando.

Una alternativa es el empleo de un cojín lumbar, que servirá de apoyo. Para garantizar la estabilidad del dispositivo que utilices, es posible que debas colocar una un libro o carpeta y a la vez evitar la transmisión de calor. En caso de sentarse en una silla, deja que exista una separación de unos tres centímetros con la parte posterior de la rodilla, permitiendo que no exista una presión excesiva. 

Si estás viajando en tren o transporte público, intenta sentarte en un espacio que tenga una mesa amplia y grande. Por otro lado, logra que la cortina evite los reflejos del exterior y si puedes, coloca los pies en un reposapiés, consiguiendo que la espalda esté apoyada. Eso sí, es importante hacer pausas cada ciertos periodos.