Te hiciste con la silla de tus sueños hace unos meses, pero con el paso del tiempo has notado que cada vez estás más bajo y que la silla ha perdido gas. No te asustes, es normal hasta cierto punto. Las sillas de oficina suelen contar con un mecanismo simple que regula la estatura, pero a la vez puede suponer un verdadero problema a la hora de poder ajustarla a la medida que tu deseas. 

Las sillas de oficina no son ese elemento que siempre estará intacto en tu escritorio o lugar de trabajo, es más, en algunas ocasiones pueden ser uno de los verdaderos quebraderos de cabeza que pueden originarse. Te permite organizarte por completo readecuando tu postura, pero es posible que en algunos casos te encuentres con situaciones un tanto atípicas donde la altura de la silla sea un problema.

El tiempo de uso de la silla también es fundamental para que ésta se vaya desgastando y a la vez te pueda ir provocando problemas de altura. No hay que olvidarse del dicho de que lo barato sale caro y en muchos casos ese es el principal problema. Muchas sillas tienen el origen de su problema en la calidad de sus materiales y en el precio que se ha pagado por ellas. 

¿Tu silla de oficina pierde gas?

En muchos casos es algo habitual. Las sillas de oficina están diseñadas para trabajar en varias áreas, pero en algunos casos nos encontramos con situaciones diversas. Los materiales de las mismas no están fabricados para largas jornadas laborales, y los que lo están se encuentran en un precio relativamente desorbitado. 

Para regular la altura de tu silla de oficina, las sillas cuentan con un elemento denominado “pistón” que permite que se pueda reajustar la altura. Este elemento se encuentra en el interior del cilindro de la base y esto permite que el asiento pueda adaptarse según las circunstancias y las necesidades del cliente.

Es posible que notes que la silla se baja sola o que a veces no se sube tanto como debería subirse. Es algo normal y no es un suceso extraño donde la silla tenga mayores problemas de estabilidad. Con el paso del tiempo notarás como con el uso y desgaste la silla empezará a hundirse y a la vez a perder más presión en el depósito de gas. Esto propiciará que no se pueda garantizar la seguridad y estabilidad en el momento de utilizarla. 

En ocasiones, la base del asiento y la de la silla están conectadas mediante una soldadura. Esto nos permite ajustar la silla y que se pueda mover. El pistón que se encuentra en su interior contiene gas nitrógeno y  en el momento de accionar la palanca, este cambia dentro de las cámaras del cilindro. Eso sí, con el paso del tiempo, es posible que el cilindro empiece a desgastarse por la parte del sello y a la vez el gas sale en forma líquida por el tornillo de unión. 

Los materiales son importantes

La calidad de los materiales en los que está construido y fabricado el pistón en cuestión son importantes. Es posible que estos supongan una pérdida repentina de gas, ya sea por el desgaste por uso o bien por un mal estado de los mismos, llegando a provocar que la silla de oficina pierda fuerza y estabilidad en cualquier situación y momento. 

Se puede evitar esta situación comprando en sitios de confianza o que cuenten con una amplia experiencia en el sector. Muchas veces la propia empresa puede darte unas instrucciones a seguir que comporten un cambio en el funcionamiento de accionado de la silla y esto pueda permitir que se solucione. 

Es posible que si compras una silla más económica tenga una baja calidad, y esto se ve reflejado directamente en los materiales, la ergonomía y la experiencia de uso de la misma. Por ello, se recomienda que se asegure antes de la compra que los materiales de la silla sean de buena calidad y así evitar posibles pérdidas de gas.

Si quieres ir a lo seguro, te recomendamos que el material de la silla de oficina y de su pistón sea apostar por el metal. Es un elemento que proporciona un extra de seguridad y garantiza que sea duradero. De este modo, su vida útil es mayor y no tienes que pensar en posibles reparaciones a corto plazo. Eso sí, el plástico no supone una inferioridad en cuanto a las prestaciones o los acabados, siempre y cuando se trate de reforzado o poliamida. 

Los pistones son uno de los elementos más especiales que existen en una silla de oficina, especialmente por su rendimiento y durabilidad. Los acabados de la silla pueden comportar posibles pérdidas de gas, pero siempre se pueden solucionar cambiándolos a tiempo.