Las sillas de oficina son ese material o mueble que siempre resiste y que en ocasiones pasan desapercibido y en el cual no se suele tener en cuenta sus criterios ergonómicos. En muchos casos, se piensa más en el entorno donde se encontrará la oficina en cuestión que en los elementos que conformarán la estancia donde se desarrollará la actividad profesional. Por ello, se suelen cometer importantes errores en el momento de tomar als decisiones oportunas. 

Este tipo de mobiliario suele suponer un antes y un después en el desarrollo funcional y productivo de una oficina. Este elemento se ha visto renovado en los últimos años por la aparición de la ergonomía, un factor que anteriormente no se valoraba tanto y que ahora es el que rige cualquier actividad laboral en un espacio donde el trabajo es sedentario. 

El mobiliario de oficina tiene que ser funcional y productivo desde un principio, algo necesario para poder desarrollar tus funciones correctamente. Las sillas de oficina tienen que consolidarse como un elemento que puede llegar a prevenir problemas de salud físicos en los usuarios, especialmente todos aquellos que estén directamente relacionados con la espalda y su higiene postural. 

¿Qué es la ergonomía?

Muchas veces nos referimos a la ergonomía con una definición ambigua. Desde la Asociación Española de Ergonomía nos indican que es el “conjunto de conocimientos de carácter multidisciplinar aplicados para la adecuación de productos, sistemas o entornos a las necesidades, limitaciones y características de los usuarios”, todo ello, llegan a optimizar la seguridad, eficacia y el bienestar. 

La ergonomía persigue el objetivo de adaptar el trabajo a las posibilidades y capacidades del ser humano, por lo que cada uno de los elementos de cada mobiliario o silla de oficina están pensados para ser utilizados. De este modo, están fabricados y construidos para agilizar los trámites y movimientos de los usuarios sin generar importantes problemas adicionales en su trabajo.

Actualmente, se está potenciando y primando la calidad laboral en todos los aspectos. Por ello, se están centrando en reunir esas condiciones laborales que no dañan la salud de los trabajadores y potencian el desarrollo personal de cada uno de los trabajadores. De este modo, se trabaja para permitir más autonomía, mejor capacidad para tomar decisiones, posibilidad de crecimiento personal, entre otros aspectos.

Pensando en el usuario: Criterios ergonómicos

A la hora de perseguir la mayor eficiencia ergonómica no nos tenemos que olvidar que hay que trabajar en objetivos de un elemento pensando en el usuario. De este modo se trata de ubicar y encontrar todos puntos débiles. Por ello, se debe indagar, identificar, analizar e incluso reducir los riesgos laborales ergonómico. Con esta acción se evitarán mayores complicaciones de cara a un futuro cada vez más próximo. 

Las empresas tienen que adaptar el puesto de trabajo en cada momento a un trabajador que necesita cambios constantes. De este modo, las características del trabajo pueden influir positiva o negativamente en el rendimiento laboral. Un entorno que fomenta la actividad laboral agilizará todas las actividades en cualquier instante y por ende, el personal estará mucho más cómodo y seguro en él. 

La ergonomía se centra en facilitar las situaciones y condiciones laborales desde un punto de vista material y social. Por ello, se permite mejorar la salud y la seguridad de cada uno de los miembros de una empresa o negocio, centrándose en satisfacerlos físicamente. 

Cabe destacar que la aparición de las nuevas tecnologías ha permitido que muchas empresas mejoren sus capacidades adaptativas en un entorno laboral cambiante. Esto a la vez permite que se adquieran nuevas modalidades de mobiliario, que son útiles para fomentar la seguridad en el trabajo.

Desde el ministerio de Trabajo, migraciones y seguridad Social de España indican que una silla de oficina ergonómica tiene que permitir que el cuerpo esté estable, ofreciendo al usuario la posibilidad de estar en una postura cómoda durante un periodo temporal determinado sin limitar su movimiento.

Principales criterios ergonómicos

En missillasdeoficina os queremos acercar los principales criterios ergonómicos a la hora de escoger tu silla de oficina. En líneas generales para cumplir los requisitos hay que alcanzar estos factores:

  • La distancia de seguridad a las partes móviles accesibles es inferior o igual a 8 mm o superior o igual a 25 mm en cualquier posición durante el movimiento
  • Los bordes del asiento, reposabrazos, respaldo como de las palabras o bien cualquier elemento que esté en contacto con el usuario tendrá que estar redondeado o aplanado con un radio de 2mm.
  • Por su parte, los extremos de los componentes huecos estarán cerrados o bien tapados.

Según la normativa UNE-EN-1021-1 y 2 tienen que ser sillas que no sean inflamables ante un cigarrillo o una pequeña llama. A todo ello, el asiento tiene que ser estable, evitando movimientos no intencionados mientras se trabaja. Desde el Ministerio indican que “la silla no debe volcar cuando una persona aplica una fuerza descendente en la posición más adversa del borde delantero de la superficie del asiento, se apoya en el reposabrazos o en el respaldo.”

A continuación os desarrollamos las características de cada parte de la silla para que cumpla con los criterios ergonómicos. 

Anchura del asiento

Es importante que se trate de un asiento relativamente ancho y en el cual se pueda desplazar uno con cierta facilidad. Desde la norma UNE-EN-1335-1:2001 nos indican que la anchura mínima del asiento tiene que ser de 400mm.  De este modo, con estas dimensiones se garantiza que el usuario cuente con la movilidad necesaria en todo momento.

Cabe destacar que la mayoría de la población española, un 95%, cuenta con una anchura de cadera sentada de 417mm. Por ello, se recomienda que la silla que se compre sea superior a esa medida para que el usuario no esté incómodo desde el inicio.

Altura y profundidad del asiento

La silla de tipo A, recogida en la norma UNE-EN-1335-1:2001, estipula el asiento como un “campo de regulación en altura” en un rango de 400-510mm. A todo ello, se recomienda que el asiento tenga una profundidad entre 400 y 420mm. Esta regulación se puede hacer mediante el “ajuste del respaldo respecto del asiento o bien por el desplazamiento del asiento respecto del respaldo”. La profundidad del asiento es algo fijo, pero cabe destacar que debe proporcionar un buen apoyo lumbar.

Altura del respaldo

El respaldo debe otorgar un soporte adecuado en la zona lumbar. El respaldo debería contar con mecanismos que aseguren la correcta adaptación a la espalda. Por ello, tiene que proporcionar la regulación de la espalda para ofrecer una menor carga en la zona lumbar. Desde el organismo indican que se produce una menor presión discal y por tanto menor riesgo de lumbalgia.

Los respaldos de mayor altura deben contar con una convexidad hacia delante en la zona lumbar, convirtiéndose en plana o cóncava en otras áreas. También tenemos que contemplar la opción de que facilite la movilidad en hombros y omoplatos. Tanto el asiento como el respaldo deberán estar fabricados con materiales transpirables.