En momentos de cambio, es necesario tener todo por la mano y no dudar en la generación de un entorno cambiante y polivalente en el que se apueste por una estrategia de diversificación. Por ello, una de las alternativas más plausibles, es la de adecuar los tejidos de una silla de oficina al lugar de trabajo con la finalidad de lograr un gran rendimiento en todo momento.

La silla en cuestión debe favorecer la movilidad y la adaptabilidad del espacio de trabajo en todo momento. Los usuarios deben lograr una buena configuración de su puesto laboral, para que puedan ejercer su función desde un primer momento y especialmente, en cada minuto que se realice la actividad, por lo que tiene que potenciar la correcta postura.

De este modo, la silla de oficina tiene una función mucho más profunda e importante que un simple mobiliario en el que los usuarios pueden sentarse y tomar las medidas oportunas para sacar adelante es proyecto que estás gestionando. Por ello, no debes descartar en ningún momento cualquier tipo de acción que se pase por la cabeza.

Estructura de la silla

En la mayoría de los casos, las sillas de oficina cuentan con una estructura básica donde se ha diseñado con materiales de primera calidad y en los que se ha potenciado su usabilidad en un momento de readaptación a un entorno que no se queda estable. Cabe destacar que es factible que tengamos que estudiar esas alternativas que veamos en el mercado para hacer que sea más sólida.

En líneas generales, unas de las características principales es el uso de un tipo de material que ha sido estudiado en laboratorio para que garantice la estabilidad y seguridad de cada uno de los usuarios, indiferentemente de su peso, edad y altura. Por ello, puede lograr que sea uno de los muebles más empleados en el día a día.

Por otro lado, el asiento es la parte más importante y es que determinará la funcionalidad de la persona que la utilice. En ocasiones, un asiento mullido permite que el uso sea demasiado incorrecto e incómodo, quedándose atrapado en el mismo, mientras que un asiento duro y que no permite grandes cambios hará que tengamos una posición menos ergonómica al estar buscando el punto de apoyo constantemente.

Respecto al respaldo, no hay que dudar en el momento de escogerlo. Se debe apostar por ese tipo de elemento que tenga una silueta con una forma de S o J estirada, la cual permitirá que la espalda adopte la postura correcta en un momento de cambio como el actual. Dicho esto, hay que comprender que se puede llegar a potencializar su uso siempre y cuando tenga detrás un uso ergonómico asegurado en todo momento.

En algunas ocasiones, es recomendable el uso de un cojín lumbar, un apoyabrazos o bien un reposacabezas, que permitirá que indirectamente adoptemos la postura adecuada para poder realizar nuestra función en cualquier instante de nuestro día a día. En todo caso, este tipo de accesorios permitirá que adoptemos una posición distinta a la original para poder rendir de una manera más productiva en el trabajo.

Tipo de tejido

Hay un tejido distinto para cada silla y para cada usuario y eso es un hecho. Eso sí, la mayor recomendación es que sea cual sea tu elección final de modelo de silla de oficina, apuestes por un entorno donde la tela transpirable esté en un primer plano y es que eso te ayudará a evitar muchos problemas a largo plazo con tu diseño final. 

A continuación os dejamos con las opciones más empleadas:

Piel natural

Muchos usuarios piensan que la piel natural es una de las opciones viables más importantes y es que, en algunas ocasiones, apostamos por la elegancia antes de la funcionalidad. Tiene una gran duración, pero a medida que se vaya utilizando se irá desgastando. Por otra parte, este tipo de material tiene que tener un cuidado determinado con los productos necesarios.

Tejidos sintéticos

Se suele utilizar muy a menudo y lo conocemos tradicionalmente como poli piel. Se trata de un material que se fabrica a partir de partes de un tejido natural junto a otros materiales sintéticos y se llega a dar un toque muy similar al de la piel natural.  Es el más común y sorprende por su asequible precio, teniendo un gran abanico de opciones para el mantenimiento y garantiza una gran resistencia. 

Tela

La tela es la opción que más se emplea y es que es con diferencia la más económica y a la vez ofrece una gran variedad de estilos, colores y tipos, lo que garantiza que pueda combinar a la perfección con el entorno en cuestión. De este modo, puede tener una apariencia fresca y dinámica, aunque su gran problema es la capacidad de atracción para las manchas y que es poco resistente al paso del tiempo.

Malla o red

Es el tejido perfecto, indiferentemente de cuando se vayan a utilizar y es que no importa la temperatura, permitiendo que su mantenimiento sea prácticamente un hecho. En líneas generales, nos encontramos con un material resistente y fácilmente lavable. Todo ello, permite que tengamos un gran confort aprovechando su ligereza y por contar con una silla que cuenta con un diseño moderno, apto para cualquier espacio.