El teletrabajo es una tendencia en auge. Después del confinamiento, muchas empresas se han dado cuenta de que pueden ahorrarse el gasto y el mantenimiento de las oficinas aportando calidad de vida a sus trabajadores que pueden compaginar su vida personal con la laboral.

Alrededor de un 8,3% de los ocupados en España realizan teletrabajo, ya sea de forma ocasional o más de la mitad de los días que trabajó, según los datos aportados por el INE. Esta cifra contrasta con la de 2006, cuando era el 5,2% de los trabajadores los que realizan este tipo de prácticas.

Os dejamos algunos factores a tener en cuenta para adecuar tu espacio de teletrabajo.

Cómo evitar la fatiga visual

Siempre que te sea posible coloca tu escritorio cerca de una entrada de luz natural: una ventana, un balcón, una claraboya cenital… Intenta siempre que la luz no te cree contraluces muy pronunciados. Trabajar con la pantalla de espaldas o de cara a la calle hará que tengas que forzar la vista. Demasiado reflejo. Lo ideal es que la fuente de luz sea lateral, que ilumine tu pantalla y el teclado sin generar reflejos. Además, una ventana cerca siempre te permitirá descansar la mirada. Date cada hora unos minutos para mirar lejos, lo llamamos estirar la mirada, como cuando sales a estirar las piernas. Descansas los ojos y evitas la fatiga visual. Pruébalo, es terriblemente sano y placentero. 

Quizás no te sea posible trabajar cerca de una fuente natural de luz, o quizás tengas demasiada luz, o demasiado poca. Con lo móviles y las APPs hoy en día es muy fácil medir los lux que llegan a tu puesto de trabajo. Puedes usar una APP que se llama Lux Light Meter, aunque hay muchas otras. Son fáciles de usar y te dan lecturas bastante exactas. Lo importante es que, para evitar la fatiga visual, midas la luz que llega a tu teclado y a tu pantalla. 

Por lo general se considera una iluminación adecuada para leer o para un teclado entre 250 y 500 lux. Y entre 150 y 300 los que deben llegar a la pantalla. Si te llega mucha luz, corre las cortinas y/o persianas. Si te llega poca pon una lámpara.

La ventilación es fundamental

Trabajar en un entono de aire viciado, hará que te falte oxígeno y te sientas cansada/o con mayor rapidez. Solucionarlo es muy fácil. Abre puertas y ventanas y deja que se renueve el aire a menudo. Hazlo al menos por la mañana antes de empezar y si puedes al mediodía. La buena noticia es que estás en casa y que puedes hacerlo cuando te haga falta o consideres. No es como en la oficina que tu decisión afecta a muchas más personas y tienes que dar un montón de explicaciones y lidiar con las quejas o alabanzas de unos y otros. 

Si te preocupa la calidad del aire, las partículas en suspensión, la contaminación atmosférica, las bacterias, el polen, ácaros, esporas de moho, polvo, alérgenos, malos olores, caspa de mascotas, humo… hay buenos purificadores de aire con filtros muy efectivos para habitaciones. No son costosos y algunos además te permiten usar aceites de aromaterapia. De esta forma puedes crear un entorno sano y placentero.  

Damos por supuesto que si tienes calefacción por aire o aire acondicionado limpias y mantienes los filtros con regularidad.

El entorno acústico idóneo

En los últimos años nos hemos vuelto locos en las oficinas intentando crear espacios fonoabsorbentes. La aparición de las grandes oficinas o planoffice, esas plantas de cientos de metros con largas filas de mesas y muchas personas en ellas, generó que el ruido se esparciera sin nada que lo parara. Empezaron a aparecer separadores fónicos, moquetas, placas de fonoabsorbencia en techos y paredes…

La buena noticia es que por lo general las casas ya son sitios donde el ruido ambiental acostumbra a ser bajo. Búscate un espacio donde puedas estar tranquila/o, con poco ruido, ponte una música relajante o no, en función de tu ánimo y disfruta del momento.

Si te preocupa mucho el nivel de ruido, puedes bajarte alguna app que lo mida. Por lo general los móviles dan buenas lecturas hasta los 90 decibelios. La razón es que los micrófonos de los móviles están calibrados para la voz humana y, en consecuencia, no pueden medir bien los ruidos entre 90 y 120 decibelios. Tampoco te va a hacer falta, 90 decibelios es un camión o una apisonadora, 100 una motocicleta, 110 un concierto de música rock i 120 ya sobrepasa el umbral de dolor. Nada de eso debería existir en tu casa.

Se considera un límite correcto entre 50 y 60 decibelios. Sobre 50 para trabajos de concentración y entorno a los 60 parta tareas más mundanas. Para que te hagas una idea: 40 decibelios sería una biblioteca, 50 una oficina o calle tranquila

60 una conversación normal y 70 una calle con tráfico o un aspirador. Hay bastantes apps que te dan lecturas bastante correctas, nosotros usamos una que se llama Sonómetro y nos permite de una manera fácil ver donde se generan las puntas de ruido en las oficinas.

Aclimata la sala

¿Cuántas veces nos hemos pelado de frio en la oficina? O hemos pasado calor. Quizás eres de las personas que en verano va con chaquetilla por la oficina ¡para no congelarse! Eso es así porque el rango de Confort Térmico está establecido de 23 a 26º en verano y de 20 a 24 en invierno. 

Pero de 20 a 26º va una eternidad. Si en el coche regulamos el climatizador de 0.5º en 0.5º y en ocasiones nos cuesta encontrar la temperatura ¡Y estamos solos! Por eso las guerras en muchas oficinas con el regulador, porque es muy difícil encontrar la temperatura ideal para 100 personas. 

La ventaja es que ahora estás en tu casa, y tú pones la temperatura a la que tú estés a gusto. Además, es súper fácil comprarse un termómetro a pilas y medir la temperatura justo en tu puesto de trabajo. Y mucho mejor aún, puedes comprar un termómetro-higrómetro que también mida la humedad relativa. La sequedad en los ojos y mucosas se previene manteniendo la humedad relativa entre el 45 y el 65%.

Encontrarás termómetros e higrómetros digitales desde 11.91 €, miden la temperatura y la humedad relativa de una forma visual y te permiten colocar alarmas que te avisan cuando sales de los rangos de confort. Si tu casa tiene mucha tendencia a la sequedad puedes combinarlo con un humidificador, es fácil encontrar aparatos que funcionan de perlas en estancias reducidas. Algunos de ellos, combinados con aceites esenciales, tienen la opción de aromaterapia. Créate un entorno estimulante y llénate del placer del aroma a lavanda, a árbol del té, a romero… estimulará tu concentración y aliviará tu fatiga. 

Configurar la altura de la mesa

Antiguamente las mesas de oficina tenían una altura de 73 cm. Actualmente, como la población es más alta, el nuevo estándar se ha determinado en 75 cm. Los escritorios de las casas pueden tener alturas distintas. Lo realmente importante es tu comodidad. No todos somos igual de altos, ni tenemos el fémur igual de largo, o el torso…

La buena noticia es que en casa tú puedes adaptar el escritorio a tu altura y comodidad. No vas a cortar las patas de la mesa de la oficina o alzarlas con unos cuantos libros debajo. Pero en casa, con finura, puedes adaptar la mesa a tu altura. 

¿Y cuál es esa altura? Podrías pedir un estudio antropomórfico que te la especificara con exactitud, o mucho más fácil descubrirla tú misma/o. Siéntate en tu silla, pon los pies planos en el suelo, la piernas ligeramente abiertas, los pies en un ángulo de apertura de unos 15º, el trasero bien reculado, hasta tocar el respaldo, equilibra bien la cabeza y la columna, relaja los hombros, pon la manos en el regazo, y ahora sube el antebrazo para que quede horizontal como si tuvieses una mesa delante. Como al subir los antebrazos habrás tensionado de nuevo los hombros, relájalos de nuevo.  Verifica que no te estés encorvando, que te mantengas erguido, Y ahora pide a alguien en tu casa que mida la altura entre tus manos y el suelo. Centímetro abajo, centímetro arriba esa es la altura que debe tener la tapa de tu mesa. Tu antebrazo debe aterrizar en la mesa de manera totalmente horizontal, sin causar sobreesfuerzo en los hombros ni generar ninguna torsión en la muñeca.  

Empieza ahí y regúlala a tu comodidad. En unos pocos días encontrarás la altura que te va de perlas. Reducirás con ello tensiones en tu espalda. Ergo, vas a ser una persona con menos contracturas y dolores de espalda. Más feliz, más descansada, más sana.

Consejos para escoger la silla de teletrabajo

La verdad es que hay sillas buenas, muy buenas o excelentes en el mercado. El tema es cómo reconocerlas. Te vamos a dar algunos tips que creemos importantes a la hora de escoger:

  • Intenta que tu silla cumpla con la norma UNE EN1335. Esta norma establece los mínimos que una silla de oficina debe cumplir. Qué tipo de mecanismos mínimos debe tener: regulación de lumbares, altura del respaldo, medidas del asiento, rango de altura máxima y mínima… No todos los fabricantes certifican sus sillas, hacerlo tiene un coste, pero al menos si está certificada sabrás que no tiene nada especialmente dañino para tu cuerpo como por ejemplo una curva exagerada a la altura de lumbares.
  • No hagas mucho caso de la palabra Ergonomía. De hecho, la palabra define un utensilio o una máquina especialmente diseñada para no lastimar a las personas. Pero se ha convertido en una tendencia y todo el mundo se atreve a añadirle la palabra Ergonómico a su producto. Aunque por lo general no hay detrás ningún estudio que lo certifique. Te recomendamos que cuando leas la palabra Ergonomía busques detrás qué Instituto o entidad haya emitido un informe que lo respalde. En España tenemos dos buenos Institutos: El Instituto de Biomecánica de Valencia y Centro de Análisis Biomecánico Umana de Vigo. Busca en la web del fabricante el informe de uno de estos Institutos para dicha silla. Ello te garantiza que la silla ha pasado multitud de pruebas, tipo grado de dureza y disconfort de la sentada pasadas una hora, dos, cuatro… y lo más importante, ¡Que ha pasado el test! ¡Que de ninguna manera te va a lastimar!
  • Apoyabrazos. Huye de los apoyabrazos fijos o muy grandotes. Esos chocan con la mesa y no te permiten conseguir una buena postura. Mejor sin apoyabrazos que con malos apoyabrazos. Si vas a ponerle apoyabrazos que sean lo que los fabricantes usualmente le llaman 3D. Se regulan en retroceso, altura y giro. Lo más importante es que reculan hasta que tu barriga toca el borde de la mesa (no los apoyabrazos) y se gradúan en altura para que soporten el peso de tus brazos al teclear justo a la misma altura que la mesa.
  • Usa el sentido común. A nuestro cerebro le gusta sorprenderse y por tanto se cautiva sobremanera con las cosas nuevas, futuristas y extravagantes. Cada vez que te sorprendas con una silla fíjate en la forma del respaldo y luego mira tú espalda en un espejo. Si puede ser de perfil. Y pregúntate: ¿tiene el respaldo la forma de mi espalda? ¿Está pensado para acoger a mi espada, a la que yo tengo, o más bien tiene otra silueta totalmente distinta y pretende que sea mi espalda la que adopte formas raras? De tu reflexión depende la salud de tu espalda y tu comodidad.
  • No pretendas encontrar la silla donde te sientes, adoptes una postura y ¡ya está! Puedas estar así horas y horas. Eso no existe. Entre otras porque nuestro cuerpo está diseñado para el movimiento, necesita que muevas los pies y las piernas para que retorne la sangre al corazón. Precisa del movimiento y el ejercicio para mantenerse sano y despierto. Con lo que, tengas la silla que tengas, ponte música y tamborilea con los pies, levántate a buscar un café, levanta los brazos en V y desperézate, estira la cabeza, tómate un tiempo para descansar, y por qué no, márcate una rumbita de vez en cuando, alegrará tu ánimo y activará toda tu musculatura y tu sistema sanguíneo en un plis. Y, además, dibujará una sonrisa de felicidad en tu cara. ¿Hay algo mejor?